25 agosto, 2016

石田徹也 (Tetsuya Ishida)



石田徹也 Tetsuya Ishida, nacido en junio de 1973. Pintor japonés, muerto en 2005 por posible suicidio.



Tetsuya Ishida pintó escenas de vida común en Japón, pero con los protagonistas siempre atrapados en un cuerpo similar a una máquina o tratados como producto de una cadena de producción.











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vídeo aportado por LLG


Rojava / España 1936 ?

artículo completo (en inglés) y vídeo-homenaje a 
Jordan MacTaggart en:
http://radicalglasgowblog.blogspot.com.es/2016/08/rojava-spain.html
"Hay anarquistas que, convencidos de la similitud existente entre Rojava y la España de 1936, han decidido apoyar su lucha, y otros que, aun sin dicha referencia histórica, pero impulsados por el mismo espíritu solidario y viendo lo que está sucediendo en Rojava como una chispa de esperanza para un futuro de libertad, se han unido a la resistencia kurda. Ellas y ellos merecen el apoyo y el respeto de todas y todos nosotros".

23 agosto, 2016

"El capitalismo ha formulado su tipo ideal" - Michel Onfray


"El capitalismo ha formulado su tipo ideal con la figura del hombre unidimensional. Conocemos su retrato: iletrado, inculto, codicioso, limitado, sometido a lo que manda la tribu, arrogante, seguro de sí mismo, dócil. Débil con los fuertes, fuerte con los débiles, simple, previsible, fanático de los deportes y los estadios, devoto del dinero y partidario de lo irracional, profeta especializado en banalidades, en ideas pequeñas, tonto, necio, narcisista, egocéntrico, gregario, consumista, consumidor de las mitologías del momento, amoral, sin memoria, racista, cínico, sexista, misógino, conservador, reaccionario, oportunista y con algunos rasgos de la manera de ser que define un fascismo ordinario. Constituye un socio ideal para cumplir su papel en el vasto teatro del mercado nacional, y luego mundial. Este es el sujeto cuyos méritos, valores y talento se alaban actualmente". M.Onfray

21 agosto, 2016

Medios corporativos occidentales hacen "desaparecer" a más de 1.5 millones de sirios y a 4.000 doctores – Eva Barlett

© REX
Las bombas de las que usted no escucha hablar: "rebeldes" terroristas atacan a civiles
 y hospitales en el oeste de Alepo con "cañones infernales" y bombas cilíndricas.

Eva Bartlett - Sott.net 14 ago 2016

Conforme el Ejército Árabe Sirio y el Gobierno sirio logran más avances significativos para restaurar la seguridad en Alepo, al norte de Siria, y en su población; los grupos de derechos humanos propagandistas de la guerra que se hacen pasar por neutrales y los medios de comunicación occidentales (y homólogos del Golfo como Al Jazeera), nuevamente llevan a cabo acusaciones recicladas desacreditadas.

De acuerdo con estas organizaciones comprometidas con el Gobierno de EE.UU. y financiadas por Soros, y gran parte de los medios masivos de comunicación, sólo hay un "último" pediatra y un escaso número de médicos en Alepo. Ellos están, por supuesto, refiriéndose exclusivamente a las regiones de Alepo ocupadas por terroristas (sectores orientales y algunos al norte) e incluso así ignoran la realidad de que el Gobierno sirio continúa pagando los salarios de los médicos en áreas ocupadas por terroristas, incluyendo el este de Alepo.

Esta afirmación del "último pediatra" fue propuesta a principios de este año como parte de un intento frenético de los medios para difamar a Siria y a Rusia por "tener como objetivo a civiles" (cuando, de hecho, tenían como objetivo a los terroristas patrocinados por el extranjero). Esas hienas mediáticas y de derechos humanos ignoraron las siguientes realidades acerca de una mayor parte de Alepo:
La presencia de terroristas (Jabhat al-Nusra, y otros a los que occidente llama "moderados" - Ahrar al-Sham, Jaysh al-Fateh, Nour al-Din al-Zenki y las facciones del llamado Ejército Libre Sirio) al este y al norte de Alepo. 
La presencia de más de 1.5 millones de civiles en áreas aseguradas por el gobierno al oeste de Alepo, quienes son asesinados y mutilados diariamente por cohetes hechos por EE.UU/Turquía, misiles, morteros y municiones, así como balas explosivas, granadas de gas y morteros producidos localmente; utilizados por los terroristas. 
La presencia de civiles provenientes de las áreas ocupadas por terroristas en áreas de Alepo aseguradas por el gobierno - muchos de los cuales huyeron de sus distritos, a principiosde 2012, debido a la afluencia de los terroristas; otros que en los últimos años habían huido al oeste; y un pequeño número de los cuales recientemente han sido capaces de huir a lugares seguros en el oeste de Alepo a través de los corredores humanitarios. 
La presencia de no sólo uno, sino de más de 4.100 doctores (fuente: Asociación Médica de Alepo) y numerosos hospitales en funcionamiento en Alepo - a pesar de las sanciones criminales de Occidente a Siria, y a pesar de que los hospitales hayan sido blancos de los atentados terroristas. 
El hecho de que la mayoría de los terroristas al este de Alepo no son sirios (e indudablemente no son "rebeldes"), ya que vienen "de 81 países diferentes con contingentes significativos desde Turquía, los estados del Golfo de Arabia, el Norte de África, la Chechenia rusa y la región norte del Cáucaso". [fuente: 10 hechos sobre Alepo (en inglés)] 
Que al menos el 80% de los terroristas están afiliados con Al-Qaeda y la mayoría restante tiene las mismas ideologías distorsionadas y despiadadas. [fuente: 10 hechos sobre Alepo (en inglés)]

Los doctores en Alepo refutan las mentiras de los medios

En la primera semana de julio de 2016, viajé en coche hacia Alepo. Al entrar en el distrito sureño de la ciudad de Ramouseh, el coche aceleró a lo largo de un camino conocido por los francotiradores terroristas. Tres semanas más tarde en Ramouseh, una mujer fue baleada por un terrorista y asesinada.

© Eva Bartlett
Una línea de barriles de petróleo en la ruta de Ramouseh para protegerse
 de los francotiradores terroristas respaldados por Occidente.

En Alepo, me encontré con médicos de la Asociación Médica de Alepo (establecida en 1959), entre ellos el Dr. Zahar Buttal, el Dr. Tony Sayegh y el Dr. Nabil Antaki.

Una pregunta que hice a los médicos fue sobre la otra mentira, tantas veces repetida, del "último pediatra" en Alepo; una afirmación sorprendente diseñada para impactar a los lectores occidentales y crear una manifestación en contra del gobierno sirio. Y que no está basada en la verdad.

El Dr. Zahar Buttal, Presidente de la Asociación Médica de Alepo, refutó esas acusaciones, señalando que Alepo cuenta con 180 pediatras que siguen trabajando en la ciudad. De uno de los presuntos pediatras solitarios, dijo: "Los medios de comunicación dicen que el único pediatra en Alepo murió en un hospital llamado Quds. En realidad, era un hospital de campo, que estaba registrado". En cuanto al pediatra, "Revisamos el nombre del médico y no encontramos ningún registro de él en la Asociación Médica de Alepo".

De hecho, el hospital Quds, al que se hace referencia, fue parte central en el frenesí de mentiras de los medios con respecto a Alepo, el gobierno sirio y sus aliados rusos, durante abril y mayo. Las declaraciones de los alrededores del edificio llamado hospital al-Quds se contradicen entre sí. En este artículo se describen las falacias y las graves discrepancias.

Otro aspecto crucial en las mentiras fue el sesgo y la propaganda de la organización muy parcial de MédicosSin Fronteras, que es financiada por corporaciones y brinda apoyo en las zonas en Siria controladas por los terroristas, específicamente Jabhat al-Nusra (cuyo intento fallido de cambiar de marca con un nombre nuevo - Jabhat Fatha al-Sham - no niega sus lazos con Al-Qaeda, ni borra sus crímenes).

La siguiente pregunta relacionada a los médicos fue: Si la zona asegurada por el gobierno de Alepo cuenta con 180 pediatras, ¿cuántos médicos en total siguen trabajando allí? Los medios de comunicación han mentido durante meses reclamando que el número de médicos está disminuyendo, incluyendo incluso una pieza de propaganda a finales de julio en The Intercept que afirmaba que "el número de médicos en la ciudad de Alepo ha caído en picado hasta unas pocas decenas. El número restante de médicos especialistas es aún menor".

Sin embargo, de acuerdo con el Dr. Zahar Buttal, hasta ahora hay 4.160 doctores registrados y activos en la ciudad de Alepo, en las áreas aseguradas por el gobierno con más de 1.5 millones de personas. De los 4.160 doctores, 200 han sido nuevamente registrados desde principios del año.

En cuanto a las declaraciones de los medios acerca de la falta de especialistas en Alepo, además de los 180 pediatras mencionados, hay por supuesto muchos más especialistas en Alepo. De acuerdo con el Dr. Zahar de la Asociación Médica de Alepo, los especialistas que aún practican en la ciudad incluyen a:
30 cirujanos cardiovasculares214 cirujanos generales112 ortopedistas11 neumólogos12 neurólogos8 neurocirujanos250 obstetras/ginecólogos15 gastroenterólogos
El Dr. Nabil Antaki es un gastroenterólogo y forma parte de un grupo de 15 doctores especialistas que, desde finales de 2012, ha ofrecido sus servicios atendiendo en hospitales privados (con los mínimos equipamientos y honorarios médicos posibles) a más de 500 civiles gravemente heridos por atentados terroristas, que necesitan atención especializada y, a menudo, soporte vital. Sólo en su grupo, hay especialistas incluyendo tres cirujanos generales, un cirujano del corazón, un neurocirujano, dos cirujanos ortopédicos y tres anestesiólogos.

El Dr. Antaki ha sido muy franco sobre las mentiras de los medios de comunicación occidentales sobre Alepo. Cuando la campaña creada por Occidente, "Alepo en llamas", empezó a esparcirse a finales de abril el momento exacto en el que los terroristas apoyados por Occidente aumentaron su bombardeo diario sobre Alepo a bombardeos graves– El Dr. Antaki, al presenciar lo peor en cuanto a víctimas y bombardeos, alzó la voz.

Cuando lo conocí en julio de 2016, el Dr. Antaki continuaba siendo franco acerca de las manipulaciones mediáticas y las mentiras flagrantes sobre la realidad en el suelo de Alepo.
"Todas las campañas que fueron lanzadas por los medios occidentales se referían a la parte este de Alepo, que es la parte controlada por los 'rebeldes'. Todos los medios informaron que las personas están sufriendo, los edificios son destruidos y que el gobierno sirio está cometiendo 'crímenes de guerra'. Sin embargo, lo que estamos recibiendo en la parte controlada por el gobierno sirio es mucho peor que en la parte este. Nadie habla acerca de lo que está sucediendo en la parte occidental de Alepo. No sólo caen decenas de morteros cada día en la parte occidental de Alepo, sino que también hay cientos de muertos o heridos, y cada día tenemos otros cientos. Y nadie habló de ello. Cuando los medios de comunicación se refirieron a un supuesto hospital destruido en la parte oriental, una semana después, el principal hospital de maternidad en Alepo fue alcanzado por las bombas enviadas por los 'rebeldes'. Las mujeres fueron asesinadas. Y nadie ha hablado de ello".
El Dr. Tony Sayegh de Alepo también ha alzado la voz sobre la parcialidad flagrante de los medios en Alepo. En julio, en relación con el hospital Quds y la propaganda relacionada, el doctor Sayegh me dijo:
Este hospital, en el distrito de Sukkari... hicieron gran propaganda sobre el mismo, "el último doctor en el área" lo cual es absolutamente incorrecto. El gobierno tiene doctores trabajando en esa área, obtienen sus salarios de parte del gobierno, incluso aunque el área esté controlada por terroristas. Para el gobierno, todas las áreas y sus habitantes son sirios. Áreas dónde hay terroristas, como al-Manbij, al-Bab, en todas esas áreas hay doctores trabajando con el ministerio de salud, y obtienen sus salarios por parte del ministerio de salud.
Más de diez mil muertos y mutilados en Alepo ausentes en los medios corporativos

El Dr. Nabil Antaki dio el siguiente panorama sobre la vida de los civiles que están en las zonas de Alepo asegurados por el gobierno, desde mediados de 2012 hasta nuestro encuentro en julio.
Desde julio de 2012, la principal zona de Alepo recibe cada día morteros, bombas y granadas de gas, enviados por los "rebeldes" hacia los civiles que viven en Alepo. Aquí hay más daño humano que allí, pero menos destrucción física; porque aquí estamos recibiendo morteros y granadas. Si un mortero golpea a un edificio, podría hacer un agujero del tamaño de una ventana, pero también matar a cinco personas a la vez. En la parte de Alepo bajo el control del gobierno, todos los días tenemos docenas de heridos y muertos.
A finales de abril de 2016, los terroristas en los barrios orientales ocupados de Alepo - así como en Beni Zaid y los distritos vecinos entonces ocupados - aumentaron sus campañas normales de bombardeos con morteros, explosivos de cilindros de gas (usando tanto los cilindros domésticos como los mayores, rellenos de vidrio, cojines y esquirlas de metal), balas explosivas y misiles poderosos suministrados por el extranjero. El aumento fue desde decenas por día a cientos por día en áreas densamente pobladas de Alepo aseguradas por el Estado sirio.

Acerca del ya señalado bombardeo, el Dr. Nabil Antaki me dijo:
Usualmente no hay sólo un mortero, hay una lluvia de morteros: diez, veinte, treinta y más en pocas horas. Muchas personas son heridas al mismo tiempo. Cuando las ambulancias traen a las personas al hospital público, tal vez veinte o treinta personas llegan al mismo tiempo. Los hospitales públicos carecen de suficiente personal y equipamiento médico. Así que si hay diez personas gravemente heridas llegando al mismo tiempo al hospital público, en el tiempo en que llega la asistencia, una víctima muere.
En su oficina de la Asociación Médica de Alepo, el Dr. Zaher Buttal lee en su diario las estadísticas de finales de abril y principios de mayo con respecto a la campaña de bombardeos terroristas:
23 de abril: 81 mártires, 30 heridos.28 y 29 de abril: los días más sangrientos. 31 mártires, 75 heridos **números iniciales solamenteDesde el 23 de abril al 30: 120 mártires, más de 800 heridos3 de mayo: 25 mártires, 100 heridos (incluyendo a 3 mujeres asesinadas en la explosión del hospital de maternidad de al-Dabeet)
© Eva Bartlett
El Dr. Dabeet mostrándome imágenes del ataque terrorista
respaldado por Occidente al hospital que lleva su nombre.

Aunque la Asociación Médica de Alepo haya documentado el número diario de muertos y heridos por este aumento en la campaña de bombardeos, y aunque las zonas atacadas incluyan una serie de hospitales registrados de Alepo; los medios corporativos y "grupos de derechos humanos" respaldados por Wall Street en su base turca (o en otras partes) que estaban reportando desde Alepo, prefirieron citar a "activistas desconocidos" y a los actores de al-Qaeda en Siria: los "White Helmets" [Cascos Blancos].

Como muchos de (sino casi todos) los residentes de Alepo, el Dr. Zaher Buttal nunca ha oído hablar de los Cascos Blancos. El hecho de que el director de la Asociación Médica no esté al tanto de este grupo que pretende rescatar civiles en Alepo señala la realidad de que solamente trabajan en áreas ocupadas por los terroristas y para los terroristas mismos. Para más información sobre el grupo de propaganda terrorista conocido como los "Cascos Blancos" vea este vídeo y este artículo. [Y en español éste, NdE.]

Otra propaganda proterrorista

El mismo artículo de julio de 2016 de Intercept que promovió la narrativa del doctor solitario, también dejó de mencionar que el hospital que ellos citan es, de hecho, un hospital establecido hace mucho tiempo y que, además, pertenece a una asociación voluntaria dirigida por el Gran Muftí de Siria, el Dr. Ahmad Badr Al-Din Hassoun.

El artículo de Interceptdecía: "El hospital del Almouslem, Omar Ibn Abdel Aziz, ha sido durante mucho tiempo la única instalación médica que funciona en una zona del este de la ciudad de Alepo."

En una reunión a mediados de julio y luego el 11 de agosto con Muftí Hassoun en Damasco, él explicó que la organización (La Asociación para elevar el nivel de salud y la situación social) de la que es director tenía dos hospitales y diez clínicas otorgando atención médica a diario de forma gratuita a un máximo de 1500 de los más pobres de Alepo. Uno de estos hospitales era el mencionado hospital, Omar Ibn Abdul Aziz. Tenía tres quirófanos, una máquina de resonancia magnética, nueve máquinas de diálisis, 12 incubadoras y 50 camas. Ahora es controlado por terroristas que, según el Muftí Hassoun, montaron ametralladoras en tres ambulancias del hospital. El humanitarismo de los llamados "rebeldes" "moderados" apoyados por Occidente.

El Muftí Hassoun explicó:
En 1985 comenzamos la construcción de este hospital y, en 1992, el hospital comenzó a operar. Atendíamos de forma gratuita a 400 pacientes diariamente; personas de un barrio muy pobre.
Cuando los terroristas se apoderaron del hospital, desalojaron a los médicos, mataron a tres de las enfermeras y a más de diez pacientes. Los medios de comunicación dicen que MSF está apoyando al hospital, pero lo están usando como un hospital de campo para tratar a los terroristas. Este es el hospital que hemos construido con nuestras propias manos y ahora mienten y dicen que se trata de su propio hospital.

A la mitad de un vídeo al que el artículo de Intercept vincula, aparecen nada más y nada menos que los propagandistas de guerra "Cascos Blancos" - que solamente trabajan en áreas ocupadas por los terroristas. Esta es la evidencia que presenta el Intercept, junto con un reporte de la ONU que carece de fuentes para sus afirmaciones. La ONU no tiene presencia física en el este de Alepo ocupado por los terroristas y, al igual que los mentirosos medios y las farsantes ONG, se basa en "activistas no identificados" y fuentes como el SOHR [Observatorio Sirio de Derechos Humanos] para sus estadísticas.

Descaradamente, el medio enlínea Al-Hel robó una foto de la Asociación Médica de Alepo, afirmando que representaba a los médicos en el este de Alepo ocupado por los terroristas: "los médicos de Alepo están exigiendo un fin a los bombardeos del régimen... y describen la situación como 'una catástrofe humanitaria'."

La página de Facebook del mismo tipo de propaganda de guerra, Syria Breaking, compartió la foto robada y el artículo de Al-Hel, agregando estas dos líneas:
En el este de la ciudad de #Alepo, ahora hay no menos de 300 personas, con sólo 30 doctores en cinco hospitales para ayudarles.La foto en cuestión es, de hecho, de una protesta el 6 de mayo (fotos aquí) organizada por la Asociación Médica de Alepo, fuera del hospital de maternidad destruido, al-Dabeet, reducido a cenizas el 3 de mayo por un misil terrorista. De acuerdo con el Dr. Zaher Buttal, más de 150 doctores asistieron a la manifestación.
La protesta se produjo después de semanas de matanza por parte de los implacables bombardeos de zonas civiles por parte de los terroristas en toda el área de Alepo asegurada por el gobierno incluyendo numerosos hospitales y fue, dijo el Dr. Buttal, tanto por la ira contra los terroristas que atacaron a los hospitales en Alepo, como también para mostrar al mundo que Alepo tiene médicos, contrariando las mentiras de los medios.

Acerca de los carteles que los doctores portaban, el profesor Tim Anderson escribió:
Sus carteles en inglés, italiano, alemán y árabe decían: "El Ejército Árabe Sirio me representa", "Larga vida a Siria, larga vida a Alepo", "Los terroristas están matando a nuestros niños", "La oposición armada está destruyendo a nuestra civilización", "No a la oposición armada."
Desde los atentados terroristas del 3 de mayo, un misil cayó en un coche aparcado justo al lado del hospital de maternidad al-Dabeet, causando una masiva explosión que destruyó el interior del hospital, dañó gravemente el exterior y quemó los dos coches aparcados detrás del mismo. La grabación de las cámaras de seguridad de un edificio cercano muestra el cohete y la posterior explosión masiva que se produjo a las 9:36 de la mañana del 3 de mayo.

Un cohete terrorista respaldado por Occidente explota fuera del
hospital de maternidad Dabeet en Alepo.

Si bien los reportesiniciales decían que 16 civiles fueron asesinados en los atentados terroristas del 3 de mayo, en el momento en el que los heridos sucumbieron a sus heridas graves, 25 personas fueron asesinadas y más de 100 heridas, según el Dr. Zaher Buttal de la asociación médica. Las tres mujeres asesinadas estaban en la recepción del hospital de al-Dabeet en ese momento, declaró el Dr. Dabeet. Una de las heridas fue una mujer con 28 semanas de embarazo, quien sobrevivió a la pérdida de grandes secciones de su intestino debido a heridas de ametralladora.

La sala de operaciones fue destruida, junto con los cuartos de los pacientes, cinco de las diez incubadoras (las otras cinco necesitan reparación), y la gran parte de su equipamiento.

Una semana después, el hospital de maternidad fue de nuevo golpeado por un mortero lanzado por terroristas y destruyó el techo del mismo e hirió a los trabajadores de la construcción que se encontraban ahí, de acuerdo con el Dr. Dabeet.

© Eva Bartlett
El hospital de maternidad Dabeet después de sufrir un ataque directo
por parte de los terroristas apoyados por Occidente en Alepo.

Según el Dr. Zaher Buttal, otros golpes a hospitales incluyen al hospital Ibn Rashd, donde un mortero golpeo el último piso; el hospital de Medicina Árabe y el perímetro del hospital Razi.

¿Civiles muertos de hambre y asediados? Regiones liberadas ignoradas

Mientras que los atentados y ataques de francotiradores terroristas han sido los problemas más acuciantes en Alepo durante los últimos meses; desde 2012, otras crisis han sido la escasez de agua y electricidad, así como los bloqueos por parte de los terroristas que sufre la población en el área asegurada por el gobierno en Alepo; que cortan el suministro de alimentos, combustible y medicinas a la ciudad.

La ya arriesgada ruta de Ramouseh que tomé hacia Alepo a principios de julio, fue recientemente asaltada por francotiradores y bombardeos terroristas, y ha permanecido cerrada para evitar fatalidades civiles. Al cerrarse esta única ruta que lleva hacia Alepo, las acciones terroristas han cortado la ruta de suministros vitales de más de 1.5 millones de personas que se encuentran ahí adentro. En julio, el Dr. Nabil Antaki explicó cómo los terroristas mismos han cerrado el camino muchas veces anteriormente, y el terrible efecto de que lo hagan.
Debido a que los "rebeldes" controlan las rutas principales alrededor de Alepo, Alepo ha sufrido bloqueos, muchas veces por un par de días y otras por muchas, muchas semanas. Durante estas largas semanas, nada podía entrar a Alepo, nada de comida, ni vegetales, ni frutas, tampoco gas, equipo médico, medicamentos... las personas de Alepo han sufrido mucho.
 El suministro de agua ha sido cortado por los "rebeldes" porque las principales estaciones de agua se encuentran en áreas "rebeldes." Muchas veces cortan el agua por semanas o meses. Así que por tres años, hemos tenido que usar el agua de los pozos - ahora en Alepo tenemos 300 pozos que hemos tenido que utilizar para proveer de agua a 1.5 millones de personas que viven en Alepo bajo el Estado sirio.
 Además, no tenemos fuente de alimentación energética, porque el generador de electricidad y alimentación energética se encuentra en la porción "rebelde" de Alepo, y ellos cortan el suministro. Es por esto que las personas tienen una suscripción privada a 1 o 2 amperios, simplemente para tener 1, 2 o 3 focos durante la noche. Ellos tienen que pagar precios costosos simplemente para tener esto. Las personas de Alepo realmente están sufriendo.
Mustapha Melhis, de la autoridad del agua de Alepo, explicó en julio de 2015:
Nuestras reservas de agua se ecuentran a 90 kilometros de aquí, en Hafsa, una región bajo el poder del EI [Estado Islámico]. En mayo, cortaron la cantidad de agua [suministrada] a la mitad...
El segundo aspecto de este problema es la distribución. El agua bombeada por el EI fluye hacia las estaciones Suleiman Halabi y Bab al-Nairab aquí [en Alepo]. Ambas áreas son controladas por Jabhat al-Nusra, y están utilizando el agua como un arma para imponer sus demandas.

En el mismo artículo, el gobernador de Alepo, Mohammad Marwan Olabi, dijo:
Las plantas eléctricas están fuera de la ciudad. Los terroristas controlan dos áreas por donde pasan las líneas de electricidad de Alepo. Siempre que quieren poner presión sobre Alepo, cortan la electricidad. Y cuando la electricidad se va, el suministro de agua también es cortado.
Los medios corporativos han ignorado gravemente estas crisis reales, y en vez de esto, manufacturan (con respecto al este de Alepo bajo el poder de los terroristas) el mismo tipo de campañas de propaganda de "civiles hambrientos" que anteriormente inundaron las redes sociales y fueron avaladas por ONG dudosas, como aquellas en Madaya y Yarmouk. En todo caso, no se menciona nada del hecho de que la población en el área incluye facciones terroristas o el porqué hay falta de suministros (debido a las facciones terroristas).

Con respecto a Madaya y Yarmouk, cuando los residentes de las regiones no habitadas por terroristas logran hablar con los medios, inevitablemente hablan de que los terroristas roban su comida, acaparan bienes para venderlos a precios extorsionistas, y evitan que los residentes puedan irse a áreas más seguras.

El 28 de julio, el Ejército Árabe Sirio aseguró totalmente los barrios Bani Zaid y Lairamoun, al norte de la ciudad de Alepo, liberándolos de los mercenarios respaldados por Occidente que ocupaban esos distritos desde octubre de 2012.

Los civiles que habían permanecido en Bani Zaid comentaron sobre los terroristas que lanzaban cilindros de gas y otras bombas a los civiles en los distritos vecinos asegurados por el gobierno de Alepo. Los medios corporativos de Occidente ignoraron grandiosamente esta liberación significativa y el júbilo de los residentes liberados.

El mismo día, el presidente al-Assad emitió un decreto que concede amnistía a los sirios que deponen sus armas y se reconcilian con el Estado.

Cuando los corredores humanitarios coordinados por Sira y Rusia se abrieron al este de Alepo a finales de julio, surgieron reportes de terroristas que evitaban que los residentes se fueran, incluyendo el asesinato de residentes que intentaran irse. Cuando algunos de los residentes de estas áreas lograron evacuarse, surgieron testimonios de ellos agradeciendo al gobierno de proveer lo básico y condenando a los terroristas por haberles robado, por haber abusado de residentes y, en muchos casos, por haber asesinado a sus seres queridos.

Russia Today entrevistó a los evacuados, que tampoco elogiaban a los que Occidente llama "rebeldes," sino que hablaron del infierno que los civiles aguantaron bajo la ocupación terrorista. 
"Nos fuimos con nuestros niños restantes. Que Dios castigue a los rebeldes. Ellos no nos dejaban ir, nos privaron de gas, agua, electricidad y pan. No teníamos permitido irnos. No había medicinas. Solían decirnos que o vivíamos con ellos o moríamos con ellos", dijo una mujer.
Los ataques en Alepo continúan en medio del silencio mediático

"Durante tres días después de la liberación de Bani Zaid, Alepo estuvo muy callada. Las personas estaban felices, no había más morteros. De repente, el día de ayer, los terroristas comenzaron a lanzar morteros y cohetes hacia Alepo, especialmente hacia Hamdaniya, donde viven miles de personas sin hogar. Así que las personas están dejando este barrio para encontrar otro lugar", me dijo el Dr. Nabil Antaki el primero de agosto.

Durante una llamada telefónica el 10 de agosto, el Dr. Zaher Buttal actualizó que desde el 30 de julio, los atentados terroristas han matado a 30 civiles y herido a cientos en Alepo. Para el 11 de agosto, el Dr. Buttal dijo que otros 16 civiles en Hamadaniya, Alepo, han sido asesinados por misiles terroristas, y otros 45 han sido heridos.

Hoy se supone que iba a haber una tregua entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde. Los terroristas ignoraron esto y otra vez bombardearon el barrio de Hamadaniya.

Tanto el Dr. Buttal como los medios basados en la verdad, reportaron que los terroristas utilizan gas tóxico en sus bombardeos de las áreas civiles de Alepo.

Por otra parte, el complejo de medios corporativos y ONG de Occidente continúa hablando sobre los imaginarios "últimos doctores" en Alepo, mientras que ignoran el sufrimiento real de más de 1.5 millones de sirios en las zonas de Alepo aseguradas por el gobierno; así como a los doctores que los atienden. Esto no es sorprendente, debido a que, desde el comienzo, los medios corporativos han seguido al pie de la letra la agenda de la OTAN con respecto a Siria: manufacturar cada mentira imaginable y acusaciones contra el gobierno sirio, el Ejército Árabe Sirio y el pueblo mismo; para así poder perseguir el sueño de los Sionistas/la OTAN/Turquía/el Consejo de Cooperación del Golfo, de imponer un gobierno títere en Siria. Ellos han fracasado.


15 agosto, 2016

"La violencia y la militarización de los territorios son la regla" - Raúl Zibechi




Entrevista con Carlos Beas de UCIZONI. En el sureste de México, la construcción de parques eólicos han traído expolio de tierras y violencia en contra de las comunidades indígenas del Istmo de Tehuantepec. La mayoría de estas empresas son de capital español y catalán.

El estado de excepción como paradigma político del extractivismo - Raúl Zibechi

El colonialismo no cede sino con el cuchillo al cuello. Frantz Fanon.

En los últimos años se han ensayado diversos enfoques sobre el extractivismo, que abarcan desde el énfasis en sus impactos sobre el medio ambiente y los perjuicios a las poblaciones, hasta la re-primarización de la matriz productiva. Contamos con un amplio conjunto de trabajos que incluyen, también, las resistencias al modelo de minería a cielo abierto y a los monocultivos para la exportación, así como propuestas alternativas asentadas, buena parte de ellas, en el Buen Vivir/ Vivir Bien. Los análisis críticos tienden a compartir la tesis de que el modelo extractivo debe ser considerado como parte del proceso de acumulación por desposesión, característico del periodo de dominio del capital financiero (Harvey, 2004).

En paralelo, se comienza a considerar al extractivismo como una actualización del hecho colonial, particularmente en el área de la minería, colocando el inicio de la explotación del Cerro Rico de Potosí (donde fueron sacrificados ocho millones de indios) en 1545, como el punto de comienzo de la modernidad, del capitalismo y de la relación centro/periferia en la que se asientan (Machado, 2014).

Considerando estos análisis como referencias ineludibles, pretendo explorar someramente las formas de acción que están llevando adelante los movimientos para neutralizar/desbordar el modelo extractivo, bloquear la acumulación por despojo, revertir la militarización de los territorios, poner fin a la persistente degradación ambiental y a la destrucción de los seres humanos. Entiendo que no se limitan, ni pueden hacerlo, a repetir los repertorios tradicionales del movimiento sindical, ya que se mueven en espacios donde las reglas del juego son diferentes.

El punto de partida de mi argumentación es que hoy los pueblos son obstáculos para la acumulación por despojo/desposesión. Harvey sostiene que el “principal instrumento” de la acumulación por desposesión son las privatizaciones de empresas públicas y que el poder estatal es su agente más destacado (Harvey, 2004). En su argumentación emplea el ejemplo de Argentina en la década de 1990, que hoy podría aplicarse a buena parte de América Latina y a unos cuantos países europeos, como Grecia y España, entre otros.

A mi modo de ver, el argumento de Harvey es enteramente válido para la porción de la humanidad que se encuentra en la “zona del ser”, pero, para aquella otra parte que vive en la “zona del no-ser” (Grosfoguel, 2012), el principal instrumento de la acumulación por desposesión es la violencia, y sus agentes son, indistintamente, poderes estatales, paraestatales y privados, que en muchos casos trabajan juntos pues comparten los mismos objetivos.

Ésa es la situación que en nuestro continente viven las poblaciones cercanas a las minas y los monocultivos. “Prácticamente no existe poblador vecino de un proyecto minero que no tenga algún proceso judicial abierto” (Machado, 2014: 224).


La violencia y la militarización de los territorios son la regla, forman parte inseparable del modelo; los muertos, los heridos y golpeados no son fruto de desbordes accidentales de mandos policiales o militares. Éste es el modo “normal” en que opera el extractivismo en la zona del no-ser. El terrorismo de Estado practicado por las dictaduras militares destruyó sujetos en rebeldía y pavimentó las condiciones para el aterrizaje de la minería a cielo abierto y de los monocultivos transgénicos. Posteriormente, las democracias –conservadoras y/o progresistas– aprovecharon las condiciones creadas por los regímenes autoritarios para profundizar la acumulación por despojo:

Poblaciones enteras son perseguidas, amenazadas, criminalizadas y judicializadas; vigiladas y castigadas en nombre de la ley y el orden. Líderes y referentes de organizaciones y movimientos emergentes –mujeres y varones, jóvenes, adultos y ancianos por igual– son acusados de ser los nuevos terroristas, los enemigos públicos de una sociedad de la que es necesario expulsarlos (Machado, 2014: 21).

Las privatizaciones afectaron básicamente a las clases medias urbanas y a las franjas de trabajadores vinculadas al Estado del Bienestar, sobre todo en el caso argentino.(1) En el caso de los sectores sociales para los que nunca operó la inclusión ni se beneficiaron con el “bienestar”, las privatizaciones constituyen apenas la primera etapa del despojo. Indígenas, negros y mestizos, campesinos sin tierra, mujeres pobres, desocupados, trabajadores informales y niños de las periferias urbanas, están sufriendo lo que el ezln ha definido como la Cuarta Guerra Mundial. Como en todas las guerras, se trata de conquistar territorios, de destruir enemigos y de administrar los espacios conquistados subordinándolos al capital:

La Cuarta Guerra Mundial está destruyendo a la humanidad en la medida en que la globalización es una universalización del mercado, y todo lo humano que se oponga a la lógica del mercado es un enemigo y debe ser destruido. En este sentido todos somos el enemigo a vencer: indígenas, no indígenas, observadores de los derechos humanos, maestros, intelectuales, artistas. (Subcomandante Marcos, 1999).

La novedad de esta nueva guerra es que los enemigos no son los ejércitos de otros Estados, ni siquiera otros Estados, sino la propia población, en particular, aquella parte de la humanidad que vive en la zona del no-ser. En suma, se trata de: acabar con los pueblos que sobran, desertizar territorios y luego re-conectarlos al mercado mundial. Los modos de eliminar a los pueblos no implican necesariamente la muerte física, aunque ésta va sucediendo lentamente mediante la expansión de la desnutrición crónica y las viejas/nuevas enfermedades, como el cáncer, que afecta a millones de quienes están expuestos a los químicos de los monocultivos y de la minería.

Los modos más habituales son la eliminación de los pobres a través de su exclusión: confinamiento en espacios cercados de policías y guardias privados en las periferias urbanas. El caso más extremo es el de la Franja de Gaza, y los más comunes se pueden encontrar en las barriadas de todas las grandes ciudades latinoamericanas. Muchas comunidades rurales cercanas a los emprendimientos extractivos han sido aisladas y rodeadas por dispositivos militares-económicos que actúan como cercos materiales y simbólicos, como les sucede a las comunidades mapuche en la Patagonia, a los pueblos indios y afros en el Cauca colombiano, así como a los pueblos atravesados por el “tren del hierro” de la minera Vale en el estado de Maranhão y a cientos de comunidades en las regiones andinas.


Estamos ante dos genealogías diferentes. La que afecta a los pueblos del sur no cabe en el concepto de “acumulación originaria”, delineado por Marx en El Capital para reflexionar sobre la experiencia europea. La expropiación violenta de los productores, lo que define como el “proceso histórico de escisión entre producción y medios de producción”, es el acta de nacimiento del capital pero también de los “proletarios totalmente libres” que serán empleados por la nueva industria (Marx, 1975: 893). Ese proceso de escisión a partir del cual se crea una nueva relación social, capital-trabajo, fue tan real para Inglaterra como irreal para las colonias.

En América Latina los indios no fueron separados de sus medios de producción sino forzados a trabajar gratuitamente en las minas, mientras los negros fueron arrancados por la fuerza de su continente. En ambos casos se cometió un genocidio que determinó que la población originaria fuera casi exterminada. Nació un capitalismo sin proletarios, en el sentido europeo que le da Marx cuando señala que la expropiación de los productores fue “la disolución de la propiedad privada fundada en el trabajo propio” (Marx, 1075: 951). Los indios no tenían un concepto de propiedad privada como los campesinos ingleses, sino de comunidad, y consideraban la tierra como un bien común sagrado. La acumulación “originaria” no fue el “pecado original” del modo de producción capitalista, sino la forma constante de acumulación durante cinco siglos, basada en la esclavitud, la servidumbre, el trabajo informal y la pequeña producción familiar/mercantil que, aun actualmente, son las formas dominantes de trabajo, siendo el empleo asalariado uno más entre los muchos modos de trabajo existentes (Quijano, 2000a).

En segundo lugar, históricamente en la América Latina india/negra/mestiza los principales modos de disciplinamiento no fueron el panóptico ni los satanic mil,(2) sino la masacre o la amenaza de masacre (léase exterminio), tanto durante la colonia como durante el período republicano, en dictaduras o en democracias, hasta el día de hoy: desde los 3 600 ametrallados en Santa María de Iquique en 1907, hasta las decenas de muertos en Bagua en junio de 2009. Ambas masacres sucedieron bajo regímenes de democracia electoral, lo que indica el carácter de este sistema en la región. Sólo en Chile, en las siete décadas que transcurrieron desde 1903 hasta el golpe de Estado de 1973, el historiador Gabriel Salazar enumera quince masacres (“ametrallaron a los rotos”),(3) a razón de una cada tres años en promedio, considerando que la última abarcó todos los rincones del país y cobró diez mil vidas (Salazar, 2009: 214). La organización Maes de Maio, creada por las madres de los 500 asesinados por los aparatos represivos en São Paulo en mayo de 2006, señala que entre 1990 y 2012 se produjeron 25 masacres contra habitantes de favelas, o sea, contra jóvenes/negros/pobres (Maes de Maio, 2014)(4)


En tercer lugar, el Estado-nación latinoamericano tiene una genealogía diferente a la europea, como nos recuerda Aníbal Quijano. Aquí no se registró “la homogeneización de la población en términos de experiencias históricas comunes”, ni una democratización de la sociedad que pudiera expresarse en un Estado democrático; las relaciones sociales se fijaron de acuerdo a la colonialidad del poder establecida sobre la idea de raza, convertida en el factor básico de la construcción del Estado-nación. “La estructura de poder fue y aún sigue estando organizada sobre y alrededor del eje colonial. La construcción de la nación y sobre todo del Estadonación han sido conceptualizadas y trabajadas en contra de la mayoría de la nación, en este caso de los indios, negros y mestizos” (Quijano, 2000b: 237).

Los tres ejes mencionados explican la continuidad de la dominación y la exclusión de las mayorías, inferiorizadas racialmente, con independencia del régimen político y de las fuerzas que administren un Estado colonial. Con el neoliberalismo y la hegemonía de la acumulación por despojo, se produce además la “expropiación de la política”, que en los casos más extremos (México, Colombia y Guatemala) pasa por la articulación entre paramilitarismo, empresas extractivas y corrupción estatal, en lo que bien puede considerarse como una re-colonización de la política (Machado, 2014).

La considerada tragedia ambiental más grave de Brasil fue causada por la ruptura de los diques de contención de dos depósitos de agua y residuos minerales de una mina de Samarco, empresa controlada por la brasileña Vale y la anglo-australiana BHP, dos de las tres mayores mineras del mundo.Tras anegar siete poblados y contaminar por completo el río Doce, uno de los más importantes del sudeste de Brasil, los cerca de 62 millones de metros cúbicos de vertido llegaron finalmente al océano Atlántico.

1. El extractivismo contra los pueblos

Quiero destacar siete aspectos del extractivismo actual en el continente, que muestran de forma nítida sus modos neocoloniales de someter a los pueblos, permitiendo establecer que la acumulación por desposesión en el sur del mundo no puede implementarse sin antes instaurar un estado de excepción permanente.

El primero es la masiva ocupación de territorios por la minería a cielo abierto y los monocultivos, seguida de la expulsión de comunidades enteras, del estrechamiento de sus posibilidades de mantenerse en el territorio debido a la presencia militar de actores armados. En varios países andinos, entre 25 y 30% del territorio ha sido concesionado a multinacionales de la minería, mientras los monocultivos ocupan las mejores tierras y presionan sobre los pequeños productores rurales.

En segundo lugar, se establecen relaciones asimétricas entre las empresas transnacionales, los Estados y las poblaciones. Desde un punto de vista estructural, el principal efecto del extractivismo ha sido “reinstalar un nuevo patrón de asimetrías económicas y geopolíticas a través de la creación de territorios especializados en la provisión de bienes naturales, intervenidos y operados bajo el control de grandes empresas transnacionales” (Colectivo Voces en Alerta, 2011:12).

En tercer lugar, ha generado economías de enclave, como expresión extrema de espacios socio-productivos estructuralmente dependientes (Colectivo Voces de Alerta, 2011: 15). Los enclaves representaban una de las principales formas de ocupación del espacio en la colonia; se caracterizan por no tener relaciones con el entorno y por sus economías “verticales”, que no se articulan con las economías de las poblaciones. Extraen, se llevan, pero no interactúan; empobrecen la tierra, el tejido social y aíslan a las personas.

En cuarto lugar, se registran intervenciones políticas potentes que consiguen modificar las legislaciones, al punto de que fuerzan a los Estados a otorgar importantes beneficios fiscales a las empresas, a garantizar la estabilidad de las ganancias, a eximirlas del pago de impuestos, de derechos de importación y de otras obligaciones que rigen para los ciudadanos, colocando a los países en una situación de dependencia que implica el fin de las soberanías. En Argentina, el Código de Minería declara expresamente que el Estado no puede explotar ni disponer de las minas y, por eso concede a los “particulares la facultad de buscar minas, de aprovecharlas y disponer de ellas como dueños...” (Colectivo Voces deAlerta, 2011:37).

En quinto lugar, se registra un ataque a la agricultura familiar y a la soberanía alimentaria. La minería y los monocultivos desconocen a las poblaciones y al medio ambiente local, generan un grave problema de agua, ya sea por escasez o contaminación, y rompen los ciclos biológicos; se evidencia una tendencia hacia la desterritorialización y la desintegración sociales; así, las comunidades pierden acceso a ciertas zonas de producción, la presencia extractiva fomenta la migración campo-ciudad y la redefinición de los territorios como consecuencia de la intervención vertical de las empresas y de la desintegración comunal, generando espacios locales transnacionalizados (Giarraca y Hadad, 2009: 239-240).

La militarización es el sexto aspecto a destacar. Según el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, hay más de 206 conflictos activos como consecuencia de la megaminería en la región, que afectan a 311 comunidades (olca, 2014). En Perú, la conflictividad hizo caer dos gabinetes del gobierno de Ollanta Humala y condujo a la militarización de varias provincias. Entre 2006 y 2011, los conflictos socioambientales provocaron la muerte de 195 activistas en el país andino.

Por último, el extractivismo es un “actor social total”. Interviene en la comunidad donde se instala, genera conflictos sociales y provoca divisiones. Pero también busca generar adhesiones a través de “contratos directos y dádivas u ofertas a individuos y comunidades particulares, bajo la forma de acción social empresarial, apuntan a dividir a la población, a fin de lograr una espuria “licencia social” o acallar a los sectores que se oponen” (Colectivo Voces de Alerta, 2011: 73). Las empresas desarrollan vínculos estrechos con universidades e instituciones, hacen donaciones a escuelas y clubes deportivos. Se convierten en “un actor social total” (Svampa y Antonelli, 2011: 47). Tienden a reorientar la actividad económica y se convierten en agentes de socialización directa con acciones sociales, educativas y comunitarias. Pretenden ser “agente socializador” para conseguir “un control general de la producción y reproducción de la vida de las poblaciones” (Svampa y Antonelli, 2009: 47).

El extractivismo está promoviendo una completa reestructuración de las sociedades y de los Estados de América Latina. No estamos ante “reformas” sino ante cambios que ponen en cuestión algunas realidades de las sociedades, como el proceso regresivo en la distribución de la tierra (Bebbington, 2007: 286). La democracia se debilita y en los espacios del extractivismo deja de existir; los Estados se subordinan a las grandes empresas al punto de que los pueblos no pueden contar con las instituciones para protegerse de las multinacionales.


2. Movimientos sociales bajo el estado de excepción, o luchar con el “cuchillo al cuello”

La resistencia de las comunidades y pueblos contra la minería se ha visto forzada a innovar, siguiendo otros caminos respecto a lo que venían haciendo los movimientos sociales. La recolonización coloca en la agenda de los movimientos nuevos temas, en particular, cómo trabajar en áreas donde no son reconocidos los derechos humanos/ ciudadanos/ civiles/laborales de las personas, en las que su humanidad está siendo negada (Fanon, 2011).

La forma como se viven las opresiones en la zona del ser y en la zona del no-ser son cualitativamente distintas (Grosfoguel, 2012). Los modos como se regulan los conflictos en cada zona son también distintos: en la primera, existen espacios de negociación, se reconocen los derechos civiles, laborales y humanos de las personas, funcionan los discursos sobre la libertad, la autonomía y la igualdad, y los conflictos se gestionan mediante métodos no violentos, o por lo menos, la violencia es la excepción. En la zona del no-ser, a la que también se define como la línea debajo de lo humano, los conflictos son regulados mediante la violencia y sólo de forma excepcional se usan métodos no violentos (Grosfoguel, 2012).

Por eso Grosfoguel sostiene que la teoría crítica que se produce en la zona del ser a partir de los conflictos que involucran a los oprimidos de esa zona, con sus derechos y su historia, no puede tener pretensión de universalidad. “La imposición de esta teoría crítica desde la zona del ser hacia la zona del no-ser constituye una colonialidad del saber por la izquierda” (Grosfoguel, 2012: 98). Del mismo modo, los sujetos colectivos de la zona del no-ser, no deberían adoptar de forma acrítica la teoría social creada a partir de las luchas de los oprimidos en la zona del ser, ni las mismas formas de lucha, estrategias y estilos de organización nacidos en los conflictos que tienen lugar en la zona del ser.

En las zonas de hegemonía del extractivismo, donde no se reconoce la humanidad de las personas (negros, indios, mestizos), las personas están sometidas a lo que Benjamin consideraba “un estado de excepción permanente”. No pueden ejercer los derechos que tiene la parte blanca/clase media de la sociedad. Los favelados de Rio de Janeiro y São Paulo no pueden ejercer libremente el derecho de manifestación, porque son sistemáticamente atacados por la Policía Militar con balas de plomo.

En Perú, buena parte de las disposiciones legales para la explotación extractiva de la Amazonía, incluyendo la reversión de la propiedad comunal, se impusieron mediante más de cien Decretos Legislativos, que otorgan al Ejecutivo la posibilidad de emitir decretos con rango de ley (Pinto, 2009). Con el fin de imponer el proyecto aurífero Conga, en varias oportunidades el gobierno de Ollanta Humala decretó el “estado de emergencia” para garantizar el orden interno, movilizando a las fuerzas armadas hasta las provincias afectadas (La República.pe, 2012). Ambas figuras apelan a medidas provisorias y excepcionales que implican una ampliación de los poderes del Ejecutivo, borrándose las fronteras entre la emergencia militar y la emergencia económica, instalando la seguridad como paradigma de gobierno y desvaneciendo las diferencias entre paz y guerra (Agamben, 2004).


Un Estado Policía formalmente legal, pero dedicado a generar excepciones como criterio de gobierno y a mantener a raya a las “clases peligrosas” mediante una vasta gama de intervenciones, que incluyen desde las políticas de responsabilidad social empresarial –que avalan la evasión impositiva– hasta la intervención policial/ militar discrecional, dirigidas a establecer el control territorial armado, a partir del cual el cuerpo policial es encargado de administrar y gestionar cosas y cuerpos de modo exclusivo y excluyente (Ferrero y Job, 2011).

¿Cómo se hace política, qué tipo de organización se construye, qué formas de acción se implementan, en territorios administrados bajo un estado de excepción permanente? Una constatación previa es que no se puede salir del extractivismo gradualmente, por etapas o a través de negociaciones. Menos aún por la llegada al gobierno de fuerzas políticas que prometan instalar otro modelo, porque ese modelo alternativo no existe más que en los territorios en resistencia de las comunidades indias, negras, campesinas y de las periferias urbanas.

Las experiencias históricas de las luchas de clase nos remiten en dos direcciones temporales. La primera corresponde al modo en que los obreros fabriles desmontaron el fordismo-taylorismo en la década de 1960. Fue una lucha en el taller, cara a cara, palmo a palmo, disputando cada minuto de trabajo al control de los capataces, desarticulando la organización del trabajo (Arrighi y Silver, 2001; Gorz, 1998), tanto en los países desarrollados como en las periferias (Brennan, 1996). No fue una lucha de aparatos; en el desmontaje del fordismo los aparatos sindicales y de la izquierda no jugaron el menor papel. Fue una lucha de la clase, directa, sin intermediarios ni representantes. Fue, y esto no es fácil de admitir, una lucha sin programa, sin proyecto, sin objetivos precisos, porque se trataba de resistir, de pelear, de colocarle el cuchillo al cuello al control patronal de los tiempos de trabajo.

La segunda genealogía histórica es precisamente la de quienes están resistiendo al extractivismo y tiene una de sus referencias principales en la revuelta de Bagua (junio 2009) y en la lucha contra la minera Conga, ambas en Perú, pero también en la lucha contra Monsanto en Córdoba, en el barrio de Ituzaingó y en la ciudad de Malvinas Argentinas. Se trata de procesos a partir de los cuales las comunidades luchan palmo a palmo por el territorio, organizándose para no dejar ingresar a las multinacionales o para expulsarlas, convierten los territorios en barricadas y los cuerpos en trincheras, a falta de leyes, de Estados y autoridades que los amparen. Es el modo como siempre han luchado los de más abajo: poniendo el cuerpo, arriesgando la vida, las familias, los hijos. No tienen otro camino, porque viven en la zona del no-ser, en la que su humanidad no es reconocida.

Parece necesario sistematizar las principales formas de acción empleadas en la resistencia al extractivismo, con una mirada amplia que abarque toda la región latinoamericana en las últimas décadas. De este análisis surgen nítidamente las diferencias con el tipo de acciones llevadas adelante por el movimiento obrero.

Autodefensa comunitaria con base en formas comunitarias territoriales de poder popular. Quizá el caso más importante sea el de las rondas campesinas del norte de Perú, nacidas en la década de 1970 para combatir el abigeato(5) y devenidas en órganos comunes/ comunitarios capaces de ordenar la vida interna, de administrar justicia, de construir obras de interés comunitario y, más recientemente, de organizar la resistencia al avance de la minería. En este proceso las rondas han devenido en Guardianes de las Lagunas, enfrentando directamente a las compañías mineras y al Estado policial peruano. En el sur de Colombia, la Guardia Indígena de los cabildos nasa y misak juega un papel similar de defensa comunitaria y como principio de orden interno. En ambos casos, se pone en juego la capacidad de un sector social (campesino o indígena) para poner en movimiento sus mecanismos de contra-poder.

Acción directa contra las multinacionales, paralizar las obras, obstaculizar que las empresas trabajen, destruir las maquinarias, impedir incluso la realización de estudios de impacto ambiental como hicieron los pescadores mapuche (OLCA, 2006), proteger las lagunas y otras zonas con campamentos permanentes como sucede en Cajamarca, Perú (Hoetmer, 2014), realizar mingas para tapar los socavones de las minas, como lo hacen los nasa en el Cauca (ACIN, 2014). Este tipo de acciones son posibles porque las deciden y sostienen comunidades enteras, con sus propias autoridades implicadas en ellas. En las ciudades han sido posibles otro tipo de acciones, como las que mantuvieron las Madres de Ituzaingó y la Asamblea de Malvinas Argentinas –contra las fumigaciones aéreas de los monocultivos de soja transgénica y la instalación de una planta de acondicionamiento de semillas de Monsanto en su territorio mediante acciones legales y bloqueos directos a la empresa–, pero siempre sobre la base del involucramiento directo de las personas, de la persistencia de la acción a pesar del aislamiento y del acoso de una amplia gama de actores: Estado, policías, justicia, sindicatos...

Marchas de sacrificio hasta localidades vecinas o incluso hasta la capital, recorriendo a veces miles de kilómetros para difundir la realidad que viven, pero también para ganar aliados, en sitios a los que habitualmente no tienen acceso. Este tipo de acciones eran realizadas por el movimiento sindical en momentos de crisis agudas, con similares características. En este caso pesa un factor determinante: la necesidad de romper el cerco material y simbólico, policial y mediático, tendido sobre las comunidades que resisten para aislarlas y someterlas, lejos de la visibilidad de sus potenciales aliados urbanos.

Cortes de rutas y acampadas, como forma de impedir la circulación de mercancías, de bloquear el ingreso de las multinacionales al territorio en resistencia o para defenderlo de otros actores externos. No hay lucha contra el extractivismo que no haya utilizado este tipo de acciones. Al igual que las marchas, se busca la visibilidad, pero además se procura impedir que las empresas sigan adelante con sus proyectos extractivos. Los campamentos, por su parte, juegan un papel central a la hora de abrir espacios para la interconexión de los de abajo, en tanto se trata de sectores que no tienen espacios propios en la sociedad, como son los sindicatos para los trabajadores formales, sino que deben construirlos como pre-condición para tejer alianzas, para encontrar lenguajes y códigos comunes con los semejantes, y desde allí lanzar desafíos al modelo hegemónico.

Coordinaciones y otras formas flexibles de articulación. Los movimientos contra el extractivismo no se han dotado de estructuras jerárquicas formales, como lo han hecho los movimientos sindicales y las organizaciones sociales rurales y urbanas. En su lugar, han creado articulaciones más o menos permanentes para coordinar acciones, y también para procesar reflexiones y planes de lucha, con delegados rotativos mandatados, como forma de rehuir de la figura del representante. En algunos países, las coordinaciones se establecen de forma puntual para realizar acciones de envergadura, como las marchas hacia las ciudades.

Consultas a la población a través de referendos. Es un modo de utilizar un mecanismo de la democracia electoral para afianzar a los movimientos.
En general se han utilizado a escala local, en pequeñas ciudades o regiones, como forma de hacer visible la existencia de un consenso comunitario contra el extractivismo. En el mismo sentido, han conseguido que muchos municipios se pronuncien contra la minería a cielo abierto y las fumigaciones.

Levantamientos, insurrecciones, rebeliones. Desde el Caracazo de 1989, en la región se han producido diecinueve levantamientos populares en áreas rurales y en ciudades, los cuales derrocaron gobiernos, deslegitimaron al modelo neoliberal y a las privatizaciones, instalaron nuevos temas y actores en las agendas y modificaron la relación de fuerzas en el continente.

Estos repertorios de acción están anclados en el territorio y las comunidades son sus bases de sustento social y político. Los actores que los practican son casi siempre los “sin”, los que no tienen derechos, los que viven en la zona del no-ser. Su objetivo inmediato no consiste en negociar condiciones de trabajo ni salarios, sino en crear una situación de hecho que haga imposible la continuidad del extractivismo, en bloquear la acumulación por desposesión. Es una pulsión de vida para frenar un modelo de muerte.

Los oprimidos de América Latina pueden hacer acuerdo con el aserto de Agamben, de que el paradigma político de Occidente no es la ciudad sino el campo de concentración (Agamben, 1998). La negociación para la inclusión no tiene sentido allí, del mismo modo que no es posible negociar bajo el Estado Policía, otra cosa que no sean los modos de subordinación. Propongo interpretar este conjunto de formas de acción de los de abajo, como las herramientas necesarias para desbordar/neutralizar el extractivismo/estado de excepción permanente. En estas acciones, se pone en juego aquella tradición de los oprimidos que Benjamin (2010), en la XII Tesis sobre la Historia, consideraba “el nervio de su mejor fuerza”, que los progresismos de todos los tiempos quieren que olviden: el odio y la voluntad de sacrificio; “pues ambos se nutren de la imagen de los antepasados esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados”.
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Notas:
1. Una parte de los asalariados de empresas estatales fueron despojados de sus empleos estables y empujados violentamente hacia la pobreza y la informalidad, mientras que otra parte pudo relocalizarse de diversos modos en las clases medias.
2. Fábricas del diablo, en las que se vieron forzados a trabajar los campesinos cuyas tierras comunales fueron cercadas/expropiadas (Polanyi, 1989).
3. Su lista de masacres incluye: 1903 Valparaíso, 1905 Santiago, 1906 Antofagasta, 1907 Iquique, 1919 Patagonia, 1924 La Coruña, 1931 Copiapó, 1934 Ranquil, 1938 Santiago, 1946, 1957 y 1962 Santiago, 1967 Salvador, 1969 Puerto Montt y 1973 todo el país.
4. Se trata de la represión que siguió a las acciones de la organización criminal Primer Comando de la Capital.
5. Robo de ganado o animales domésticos. [Nota de las editoras]
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